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Las 5 diferencias entre sobrepeso y obesidad

“Tiene usted que bajar de peso” . Probablemente muchas de las personas que leen estas líneas han oído estas palabras por boca de su médico en algunas ocasión. Las palabras sobrepeso y obesidad no son precisamente desconocidas en nuestra sociedad, siendo el exceso de peso un problema cada vez más serio y relevante y que puede tener severas repercusiones en nuestra vida.

Pero… ¿qué diferencias hay entre sobrepeso y obesidad? Veámoslo a lo largo de este artículo.

Una cuestión de salud y alimentación

Se entiende como sobrepeso aquella situación en que un sujeto pesa más de lo considerado normativo y saludable teniendo en cuenta su altura, edad y sexo. En lo que respecta a la obesidad, supone una situación (clasificable como trastorno según algunos autores) en la que el sujeto en cuestión mantiene una acumulación de grasa corporal excesiva y generalizada por todo el cuerpo.

En ambos casos, estamos ante un exceso de peso y de masa corporal. Y aunque muchas de las personas que hacen dieta o ejercicio lo hacen principalmente para ajustarse a un canon de belleza concreto, lo cierto es que este problema va mucho más allá: el exceso de peso es un factor de riesgo que facilita que aparezcan diferentes enfermedades e incluso puede provocar la muerte por problemas cardíacos o respiratorios.

Dicho exceso a menudo es derivado de una vida sedentaria y una ingesta excesiva, si bien existen enfermedades, alteraciones o condiciones en que aparece obesidad sin que se den los dos factores anteriores (por ejemplo la obesidad hiperplásica, que se produce porque la persona tiene un exceso de células adiposas (la que se produce por excesos de ingesta se debe a que estas células tienen un mayor tamaño, no porque haya más).

Principales diferencias entre sobrepeso y obesidad

Tanto sobrepeso como obesidad hacen referencia a un exceso de grasa corporal, siendo conceptos íntimamente relacionados y cuyas principales diferencias son de grado (la persona con obesidad tiene una mayor proporción de grasa que la que tiene sobrepeso). Es más, a simple vista es difícil distinguir los límites entre una y otro. Pero aunque sean tan parecidos, lo cierto es que existen una serie de diferencias a tener en cuenta a la hora de reconocerlas.

1. Índice de Masa Corporal (IMC)

El índice de Masa Corporal o IMC es un parámetro utilizado para valorar el nivel de grasa corporal. Se calcula observando la relación de proporción entre el peso y la altura al cuadrado. En este índice encontramos una de las diferencias técnicas entre sobrepeso y obesidad.

Se considera que un valor de IMC de menos de 18,5 supone un infrapeso o peso por debajo de lo recomendable y saludable, pudiendo suponer graves perjuicios para la salud. Entre los 18,5 y los 25 estarían los IMC que se consideran como normopeso, con una proporción saludable entre peso y altura. A partir de valores mayores a 25 entraríamos ya a observar masas corporales por encima de lo saludable.

Entre 25 y 26,9 estaríamos entre sobrepeso en grado 1, de 27 a 29, 9 en sobrepeso grado 2 (también llamada preobesidad), emtre los IMC de 30 y 34,9 estaríamos en obesidad tipo 1 y la obesidad tipo 2 serían los IMC de entre 35 y 39,9. Por último, encontraríamos que masas corporales con un IMC de 40 a 49,9 se considerarían obesidad mórbida (o tipo 3), y uno de más de 50 se denominaría obesidad extrema o de tipo 4.

En conclusión una de las diferencias entre obesidad y sobrepeso se encuentran en que, en lo que respecta a IMC, entre 25 y 30 se consideraría que la persona en cuestión tiene sobrepeso y a partir de un IMC de 30 estaríamos hablando de un caso de obesidad.

2. Nivel de riesgo

Otra de las principales diferencias entre sobrepeso y obesidad, y en realidad la más importante, la encontramos en el riesgo que supone el mantenimiento de dichos niveles de grasa corporalpara la salud de la persona que los padece.

La obesidad se ha manifestado un importante factor de riesgo para la aparición de diferentes patologías.

Las más comunes y conocidas son las cardiopatías y la arterioesclerosis (con el consiguiente aumento del riesgo de eventos vasculares y cerebrovasculares tales como ictus y derrames). También la hipertensión arterial, problemas óseos, diabetes tipo 2, problemas respiratorios como bronquitis, problemas hepáticos y renales, apneas durante el sueño o lumbalgia, disfunciones sexuales e incluso malformaciones fetales en el caso de mujeres embarazadas. Asimismo, las intervenciones quirúrgicas y los efectos de anestesias son más peligrosas, hay más problemas del sueño y una mayor tendencia a la ansiedad y la depresión.

El riesgo de muerte por uno de los anteriores problemas (especialmente problemas cardiovasculares y respiratorios) se multiplica en gran medida en comparación con la población con normopeso.

En lo que respecta al nivel de riesgo, en el caso de aquellas personas que estarían en la llamada preobesidad (con IMC de alrededor de 27-29,9) tendrían un riesgo ligero de padecer los anteriores problemas. Sin embargo, dentro de la obesidad podemos encontrar que quienes un IMC entre 30 y 35 tienen un riesgo moderado, si tienen entre 35 y 40 elevado y si tienen más de 40 muy elevado.

3. Intervenciones llevadas a cabo

Otra diferencia entre ambos la podemos encontrar en el tratamiento que se lleva a cabo para solucionarlo. En el sobrepeso, las principales indicaciones son las prescripción de ejercicio físico y pautas nutricionales adecuadas. Ello también sería recomendable para las personas con obesidad, si bien dependiendo del caso y del riesgo de aparición o empeoramiento de otros problemas en esta caso puede llegar a requerir de cirugía.

4. Causas

Las causas de ambos problemas son multifactoriales, siendo la interacción de diversos elementos los que nos conducen al sobrepeso o a la obesidad. Por lo general, uno de los más conocidos es la disregulación del balance nutricional, al consumir muchas más calorías de las que quemamos. En otras palabras, comer mucho y/o mal y hacer poco ejercicio que lo contrarrestre. Pero no es el único factor relevante. Y es que también existen causas genéticas, las enfermedades metabólicas o el consumo de fármacos y sustancias.

El motivo por el que hemos añadido este aspecto como diferencia es por el hecho de que aquellas personas que tienen determinados problemas de tipo genético y/o enfermedades del desarrollo y el metabolismo tienden a evolucionar (si no se controlan) hacia la obesidad. Por contra, el sobrepeso que no va a más suele ser más propio de factores situacionales (aunque también existe cierta tendencia hereditaria).

5. Consideración de enfermedad

Si bien ambas conceptos son preocupantes, lo cierto es que la obesidad es considerada ya como una enfermedad o trastorno, mientras que el sobrepeso es un factor de riesgo pero no es identificado propiamente como trastorno sino como condición.

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