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¿A qué edad comienzan las adicciones?

Si bien la edad a la que comienza el consumo de sustancias adictivas varía de persona en persona –y sustancia en sustancia–; lo cierto es que son los adolescentes los que están en mayor riesgo. Diversos estudios apuntan a que en nuestro país la edad media es a los 15 años; sin embargo, los expertos advierten que los jóvenes se están acercando cada vez a edades más tempranas a las drogas.

Alcohol y tabaco son las primeras sustancias que prueban los niños y adolescentes. Este consumo temprano de sustancias aumenta las probabilidades de que se genere dependencia, pues el cerebro adolescente es más vulnerable a los efectos de la droga.

Datos del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones de la ciudad de México, basados en encuestas realizadas en 2015, señalan que la edad de inicio de consumo es de 12 años para el alcohol; 13 para los inhalables; 13.1 para el tabaco; 14.2 para la cocaína; 14.3 para la mariguana, y 14.5 para las metanfetaminas.

La mayoría de las decisiones que los adolescentes toman están basadas en sus emociones y ante todos los cambios y confusiones que presentan en esta etapa de su vida, encuentran en estas sustancias una falsa solución a sus preocupaciones. Les importa sentirse bien y las drogas parecen una puerta fácil.

Si bien, el cerebro adolescente es vulnerable a los efectos de las drogas y está en riesgo de ser adicto, lo cierto es que el mayor peso de las adicciones está en las circunstancias familiares y del entorno que favorecen la recurrencia en el uso de este tipo de sustancias.

Es por eso que resulta fundamental tener buenos canales de comunicación con nuestros hijos y brindarles tanto la información como la empatía que necesitan para que aprendan a tomar mejores decisiones y no caigan en adicciones. Es necesario fomentar su autoestima y la confianza en sí mismos, para que las presiones sociales no los orillen a tomar decisiones basadas en impulsos, pero sobre todo, es importante asegurarnos de que tengan un entorno familiar bueno, que se sepan amados y que sepan que pueden contar con sus padres sin importar las circunstancias.