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El tabaquismo

El cigarro es una de las sustancias más adictivas que existen; se asocia a una diversidad de enfermedades y es una de las principales causas de muerte prematura. Sin embargo, mucha gente subestima los efectos del tabaco y afirman que pueden dejarlo “cuando quieran”. El tabaquismo es quizá una de las adicciones más persistentes, pero como con cualquier adicción, hace falta que el adicto reconozca primero su enfermedad.

La nicotina es el ingrediente psicoactivo que genera la respuesta adictiva en el cerebro, actúa sobre el sistema nervioso central generando una dependencia física y psicológica. A pesar de las diversas campañas que se han emprendido en contra del tabaco, la lucha contra su consumo, así como de la abundante información sobre los daños que provoca; lo cierto es que saber de las consecuencias, no minimiza el deseo de consumirlo y los fumadores siguen afirmando que pueden dejar de hacerlo en el momento que lo decidan.

El tabaco tiene un rápido efecto en el organismo, en tan solo unos 10 segundos, entre uno y dos miligramos de nicotina llegan al cerebro; hay un aumento en el ritmo cardiaco, pero la persona se siente más calmada y esto se debe tanto a efectos de la sustancia como asociaciones psicológicas. La dependencia no sólo es física, sino psicológica e incluso social. Con el tiempo se crea resistencia a nicotina, por lo que se hace más difícil lograr el mismo efecto y la persona aumenta su consumo de tabaco.

El síndrome de abstinencia en el tabaquismo se presenta pronto y puede alcanzar su máxima intensidad entre 24 y 48 horas después del último cigarro. Los síntomas incluyen irritabilidad, dificultad para concentrarse, somnolencia y ansiedad. Pero con el paso de los días y a medida que nuestro cuerpo se desintoxica de la sustancia, la necesidad de nicotina será menor.

Sin embargo, quizá una de las mayores dificultades será precisamente darse cuenta de que la adicción existe y entre más pronto se deje el cigarro, mejor será para nuestra salud. En ocasiones será necesario contar con una terapia de reemplazo que ayude a reducir los síntomas de la abstinencia de nicotina.

El primer acercamiento al cigarro se da en la adolescencia, con frecuencia ligado a una idea de rebeldía y como un rito de iniciación. Y dado que niños y adolescentes aún se encuentran en desarrollo, son más susceptibles a volverse dependientes de la sustancia. Según algunos estudios, la mitad de los niños que prueban el cigarro se vuelven adictos a la nicotina. Es por eso que darles la información oportunamente, para que se mantengan alejados del cigarro, es fundamental.